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3 de abril de 2025

El papel de la microbiota en las enfermedades crónicas

La microbiota intestinal, un ecosistema complejo y dinámico, desempeña un papel crucial en la salud humana. Su influencia se extiende más allá del tracto gastrointestinal, afectando diversas enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos neurológicos.

Por Sermes CRO

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La microbiota intestinal, compuesta por billones de microorganismos, es esencial para el mantenimiento de la salud humana. Este ecosistema no solo participa en la digestión y absorción de nutrientes, sino que también juega un papel fundamental en la regulación del sistema inmunológico y la protección contra patógenos. La microbiota intestinal está estrechamente relacionada con diversas enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y los trastornos neurológicos. 

Microbiota y diabetes 

La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica caracterizada por la resistencia a la insulina y la hiperglucemia. Según se ha podido demostrar en estudios recientes, la composición de la microbiota intestinal puede influir en el desarrollo y la progresión de la diabetes tipo 2. Un estudio publicado en Nature encontró que los pacientes con diabetes tipo 2 tienen una menor diversidad microbiana y una alteración en la abundancia de ciertas bacterias beneficiosas. Además, la disbiosis intestinal, o el desequilibrio de la microbiota, se ha asociado con la inflamación crónica de bajo grado, un factor clave en la resistencia a la insulina. 

La modulación de la microbiota a través de la dieta, los probióticos y los prebióticos ha mostrado resultados prometedores en la mejora de la sensibilidad a la insulina y el control glucémico. 

Un ensayo clínico publicado en Diabetes Care demostró que la suplementación con probióticos específicos mejoró significativamente los niveles de glucosa en sangre y la sensibilidad a la insulina en pacientes con diabetes tipo 2. 

Enfermedades cardiovasculares y microbiota 

La microbiota intestinal ha emergido como un factor importante en la patogénesis de las enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte a nivel mundial. Un estudio publicado en Journal of the American College of Cardiology reveló que ciertos metabolitos producidos por la microbiota, como el trimetilamina-N-óxido (TMAO), están asociados con un mayor riesgo de aterosclerosis y eventos cardiovasculares. El TMAO se forma a partir de la metabolización de nutrientes como la colina y la carnitina, presentes en alimentos de origen animal. 

Además, la inflamación sistémica, promovida por la disbiosis intestinal, también contribuye al desarrollo de las enfermedades cardiovasculares

Un estudio en Circulation Research encontró que la modulación de la microbiota mediante una dieta rica en fibra y baja en grasas saturadas redujo significativamente los marcadores inflamatorios y mejoró la salud cardiovascular en modelos animales.

Trastornos neurológicos y microbiota 

La relación entre la microbiota intestinal y el cerebro, conocida como el eje intestino-cerebro, ha sido objeto de intensa investigación en los últimos años. Se ha descubierto que la microbiota puede influir en la función cerebral y el comportamiento a través de la producción de neurotransmisores y metabolitos neuroactivos. Un estudio publicado en Nature Reviews Neuroscience destacó que la disbiosis intestinal está asociada con trastornos neurológicos como la depresión, la ansiedad y el autismo. 

En particular, la microbiota intestinal parece jugar un papel crucial en el desarrollo y la progresión de la enfermedad de Alzheimer. Un estudio en Frontiers in Aging Neuroscience encontró que los pacientes con Alzheimer tienen una composición microbiana alterada y niveles elevados de marcadores inflamatorios en el intestino. La modulación de la microbiota mediante probióticos y prebióticos ha mostrado efectos neuroprotectores en modelos animales, sugiriendo un potencial terapéutico para el tratamiento de trastornos neurológicos. 

Las evidencias que tenemos hasta ahora apuntan a que la microbiota intestinal desempeña un papel crucial en la salud y la enfermedad, incfluyendo en diversas enfermedades crónicas como las anteriormente descritas. La modulación de la microbiota ofrece nuevas oportunidades terapéuticas para la prevención y el tratamiento de estas enfermedades. Por ello, es esencial continuar explorando estas interacciones para desarrollar estrategias efectivas que mejoren la salud humana.  

 

Fuentes
  1. Qin, J., Li, Y., Cai, Z., et al. (2012). A metagenome-wide association study of gut microbiota in type 2 diabetes. Nature, 490(7418), 55-60. https://www.nature.com/articles/nature11450.pdf  
  2. Yadav, H., Lee, J. H., Lloyd, J., et al. (2013). Beneficial metabolic effects of a probiotic via butyrate-induced GLP-1 hormone secretion. Diabetes Care, 36(2), 386-394. https://www.researchgate.net/profile/Hariom-Yadav/publication/247772610_Beneficial_Metabolic_Effects_of_a_Probiotic_via_Butyrate-induced_GLP-1_Hormone_Secretion/links/5845b5f508ae8e63e6286753/Beneficial-Metabolic-Effects-of-a-Probiotic-via-Butyrate-induced-GLP-1-Hormone-Secretion.pdf  
  3. Tang, W. H., Wang, Z., Levison, B. S., et al. (2013). Intestinal microbial metabolism of phosphatidylcholine and cardiovascular risk. Journal of the American College of Cardiology, 62(15), 1345-1353. https://www.acc.org/latest-in-cardiology/journal-scans/2013/04/24/15/45/intestinal-microbial-metabolism-of-phosphatidylcholine  
  4. Marques, F. Z., Nelson, E., Chu, P. Y., et al. (2017). High-fiber diet and acetate supplementation change the gut microbiota and prevent the development of hypertension and heart failure in hypertensive mice. Circulation Research, 120(12), 1773-1785. https://www.ahajournals.org/doi/pdf/10.1161/CIRCULATIONAHA.116.024545  
  5. Cryan, J. F., & Dinan, T. G. (2012). Mind-altering microorganisms: the impact of the gut microbiota on brain and behaviour. Nature Reviews Neuroscience, 13(10), 701-712. https://www.nature.com/articles/nrn3346.pdf  
  6. Vogt, N. M., Kerby, R. L., Dill-McFarland, K. A., et al. (2017). Gut microbiome alterations in Alzheimer’s disease. Frontiers in Aging Neuroscience, 9, 335. https://www.nature.com/articles/s41598-017-13601-y.pdf  

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